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  • Cada Cuanto Desparasitar A Mi Perro — Guía Profesional

    Cada Cuanto Desparasitar A Mi Perro — Guía Profesional

    ¿Cada cuánto desparasitar a mi perro? Guía completa para dueños responsables

    Como médico veterinario en Bogotá, una de las preguntas que más escucho en la consulta es: “Doctor, ¿cada cuánto debo desparasitar a mi perro?”. Y es una excelente pregunta, porque la desparasitación es uno de los pilares de la medicina preventiva, tan importante como las vacunas. Mantener a tu mascota libre de parásitos no solo protege su salud, sino también la de tu familia, ya que algunos parásitos pueden transmitirse a los humanos. En esta guía completa, desde Animal y Vet, clínica veterinaria y pet shop en Bogotá, te explicaremos paso a paso el calendario ideal, los tipos de parásitos y cuándo debes acudir al veterinario.

    ¿Por qué es tan importante desparasitar a tu perro?

    Los parásitos internos y externos no solo causan molestias a tu mascota. Pueden provocar desde picazón intensa y pérdida de peso hasta enfermedades graves como anemia, obstrucciones intestinales y daños en órganos vitales. Además, algunos parásitos como los ascáridos (Toxocara canis) y los anquilostomas son zoonóticos, es decir, pueden transmitirse a las personas, especialmente a los niños. Por eso, un programa de desparasitación regular es la mejor herramienta para mantener a tu perro sano y feliz, y a tu hogar protegido.

    Calendario de desparasitación por edad: de cachorro a adulto

    La frecuencia de desparasitación varía según la edad y el estilo de vida de tu perro. Los cachorros son especialmente vulnerables porque pueden adquirir parásitos a través de la leche materna o incluso antes de nacer. Por eso, el calendario es más estricto durante los primeros meses.

    Desparasitación en cachorros (hasta los 6 meses)

    • Primera dosis: A las 2 semanas de vida.
    • Dosis siguientes: Cada 2 semanas hasta 2 semanas después del destete.
    • Dosis mensuales: Luego, un tratamiento mensual hasta los 6 meses de edad.

    Este esquema es fundamental para controlar los ascáridos y anquilostomas, los parásitos más comunes en esta etapa. Recuerda que los tratamientos contra estos nemátodos también son eficaces contra otros parásitos intestinales, por lo que no suelen ser necesarios productos adicionales si se sigue el calendario correcto.

    Desparasitación en perros adultos (mayores de 6 meses)

    • Frecuencia mínima recomendada: Al menos 1 o 2 tratamientos al año.
    • Frecuencia ideal: Cada 3 a 6 meses, especialmente si tu perro tiene acceso a parques, zonas verdes, o convive con otros animales.

    Para perros adultos sanos y sin factores de riesgo, dos desparasitaciones al año (cada 6 meses) son el estándar mínimo. Sin embargo, en poblaciones con mayor rotación de animales o en perros que viven en refugios, se recomiendan exámenes coprológicos al menos cada dos años para detectar parásitos no controlados por el tratamiento profiláctico.

    Desparasitación interna vs. externa: ¿cuál es la diferencia?

    Desparasitación interna

    Se enfoca en eliminar parásitos que viven dentro del organismo, principalmente en el tracto gastrointestinal. Los más comunes son:

    • Nematodos: Como ascáridos (Toxocara canis) y anquilostomas (Ancylostoma spp., Uncinaria spp.).
    • Cestodos: Como la tenia (Dipylidium caninum), que se transmite por pulgas.
    • Protozoos: Como Giardia y Coccidios.

    Los tratamientos internos suelen ser pastillas o suspensiones orales. Es importante elegir un producto que cubra el mayor espectro posible y que sea seguro para la edad y peso de tu perro.

    Desparasitación externa

    Controla parásitos que viven en la piel y el pelaje. Los principales son:

    • Pulgas: Causan picazón, alergias y transmiten tenias.
    • Garrapatas: Transmiten enfermedades graves como la ehrlichiosis o la babesiosis.
    • Ácaros: Causan sarna y otitis.

    Los productos externos pueden ser pipetas, collares, sprays o champús. La frecuencia de aplicación varía según el producto, pero generalmente es mensual. En Bogotá, donde el clima es templado, las pulgas y garrapatas pueden estar presentes todo el año, por lo que la protección debe ser continua.

    Señales de alerta: ¿cuándo sospechar que tu perro tiene parásitos?

    Aunque la desparasitación regular es preventiva, es importante estar atento a los signos que pueden indicar una infestación. Si observas alguno de los siguientes síntomas, agenda una cita con tu veterinario de confianza:

    • Cambios en las heces: Diarrea, heces con sangre, mucosidad o presencia de gusanos visibles (parecen granos de arroz o espaguetis).
    • Vómitos: Especialmente si contienen parásitos.
    • Pérdida de peso o falta de apetito: A pesar de comer bien.
    • Picazón intensa: Se rasca, se lame o se muerde la base de la cola, el vientre o las patas.
    • Pelaje opaco o sin brillo: Puede indicar mala absorción de nutrientes.
    • Hinchazón abdominal: Vientre distendido, especialmente en cachorros.
    • Letargo o debilidad: Menos energía de lo normal.
    • Encías pálidas: Posible signo de anemia por anquilostomas.

    Además, en los exámenes periódicos, la presencia de pelos brillantes en la cara, las orejas o el hocico puede sugerir que tu mascota está teniendo dificultades con la aplicación de tratamientos tópicos, o que se está lamiendo el producto. Si notas esto, consulta con tu veterinario para ajustar la técnica o cambiar de presentación.

    Productos seguros: ¿cómo elegir el mejor para tu perro?

    No todos los productos son iguales ni sirven para todos los perros. La elección del antiparasitario depende de varios factores:

    • Especie y edad: Los productos para perros no son seguros para gatos, y viceversa. Además, algunos están contraindicados en cachorros menores de cierta edad o peso.
    • Espectro de acción: Algunos productos cubren solo parásitos internos, otros solo externos, y hay combinados que protegen contra ambos.
    • Estilo de vida: Un perro que vive en un apartamento y sale solo a pasear tiene menos riesgo que uno que va al parque todos los días o vive en una casa con jardín.
    • Estado de salud: Perros gestantes, lactantes, con enfermedades crónicas o bajo tratamiento médico requieren productos específicos y supervisión veterinaria.

    En Animal y Vet, clínica veterinaria y pet shop en Bogotá, te asesoramos para encontrar el producto más adecuado para tu mascota. Recuerda que los tratamientos contra ascáridos también son eficaces contra anquilostomas, por lo que no siempre es necesario un producto adicional si el calendario se cumple correctamente.

    ¿Cuándo acudir al veterinario?

    La desparasitación es una práctica que debe ser supervisada por un profesional. No automediques a tu perro. Acude a tu veterinario en los siguientes casos:

    • Para la primera desparasitación del cachorro: El veterinario indicará el producto y la dosis exacta según el peso y la edad.
    • Si observas síntomas de parasitosis: Como los mencionados anteriormente.
    • Antes de aplicar un producto nuevo: Especialmente si es combinado o si tu perro tiene alguna condición de salud.
    • Si tu perra está gestante o lactando: Puede recibir tratamiento para prevenir la transmisión de larvas a los cachorros, pero solo bajo prescripción.
    • Para realizar exámenes coprológicos de rutina: Al menos cada dos años en perros adultos sanos, o con mayor frecuencia si hay factores de riesgo.
    • Si tu perro vive en un refugio o en un hogar con alta rotación de animales: Se recomiendan “rondas diarias” de observación visual y exámenes más frecuentes.

    No olvides que la despar

  • Diabetes En Perros Y Gatos — Guía Profesional

    Diabetes En Perros Y Gatos — Guía Profesional

    La diabetes mellitus es una de las enfermedades endocrinas más frecuentes en perros y gatos, y su incidencia va en aumento, especialmente en felinos, de la mano de factores como la obesidad y el sedentarismo. Como en las personas, se trata de una condición crónica que afecta la capacidad del organismo para regular los niveles de azúcar en la sangre. Detectar las señales a tiempo y brindar un manejo adecuado puede marcar la diferencia entre una vida con complicaciones y una vida plena para tu compañero. En este artículo, como médicos veterinarios, queremos explicarte qué es la diabetes, cómo identificarla y qué pasos seguir para cuidar a tu perro o gato si recibe este diagnóstico.

    ¿Qué es la diabetes en perros y gatos?

    La diabetes mellitus es un trastorno metabólico en el que el páncreas no produce suficiente insulina (diabetes tipo 1) o las células del cuerpo no responden adecuadamente a ella (diabetes tipo 2). La insulina es la hormona encargada de llevar la glucosa (azúcar) desde la sangre hacia las células, donde se usa como energía. Cuando este proceso falla, la glucosa se acumula en la sangre (hiperglucemia) y el organismo comienza a usar grasas y proteínas como fuente de energía, lo que lleva a la pérdida de peso y otros problemas graves.

    En los perros, la diabetes suele ser insulinodependiente (tipo 1), similar a la diabetes juvenil en humanos. En los gatos, la mayoría de los casos corresponden a diabetes tipo 2, muy parecida a la que afecta a las personas adultas, y está fuertemente asociada a la obesidad, la inactividad y dietas altas en carbohidratos. La buena noticia es que, si se logra un control glucémico temprano y estricto, una proporción significativa de gatos puede alcanzar la remisión de la enfermedad, es decir, dejar de necesitar insulina.

    Señales de alerta: ¿cómo saber si tu mascota tiene diabetes?

    Los síntomas iniciales pueden pasar desapercibidos o confundirse con el envejecimiento normal. Sin embargo, hay signos clásicos que deben encender las alarmas. En perros y gatos con diabetes no complicada, los hallazgos más comunes incluyen:

    • Poliuria y polidipsia (PU/PD): Orinan con mucha frecuencia y en grandes cantidades, y como consecuencia, beben agua de forma excesiva. Es el signo más frecuente (presente en más del 75% de los casos).
    • Polifagia y pérdida de peso: A pesar de tener un apetito voraz, tu mascota pierde peso corporal. Esto ocurre porque las células no pueden usar la glucosa y el cuerpo quema sus reservas de grasa y músculo.
    • Apatía y debilidad: Se muestran menos activos, duermen más y se cansan fácilmente. En gatos, puede notarse una menor agilidad para saltar.
    • Mal estado del pelaje: El pelo se ve opaco, quebradizo o con caspa. En gatos, es frecuente que dejen de acicalarse.
    • Obesidad o pérdida de masa muscular: En la consulta, muchos gatos diabéticos llegan con sobrepeso u obesidad, aunque también pueden presentar una notable pérdida de masa muscular, especialmente en la espalda y el lomo.
    • Plantigradismo en gatos: Una señal muy característica y avanzada es que el gato camine apoyando todo el tarso (el “talón”) en el suelo, como si caminara con las patas traseras planas. Esto se debe a una neuropatía diabética.

    Si tu mascota presenta vómitos, pérdida de apetito, respiración anormal o debilidad extrema, podría tratarse de una diabetes complicada (cetoacidosis), una emergencia veterinaria que requiere atención inmediata.

    Factores de riesgo y prevención

    La prevención es clave, especialmente en gatos, donde la obesidad es el principal factor de riesgo modificable. Así como en humanos, el aumento de la frecuencia de la diabetes felina corre en paralelo al incremento de la obesidad en la población.

    Principales factores de riesgo

    • Obesidad y sedentarismo: El exceso de grasa corporal genera resistencia a la insulina. Un gato con sobrepeso tiene hasta cuatro veces más riesgo de desarrollar diabetes.
    • Dieta inadecuada: Alimentos secos altos en carbohidratos y calorías, sumados a la falta de ejercicio, son una combinación peligrosa.
    • Edad: La diabetes es más común en animales de mediana edad y mayores (a partir de los 7-8 años).
    • Predisposición racial: En perros, razas como el Schnauzer miniatura, el Poodle y el Beagle tienen mayor incidencia. En gatos, los machos castrados y los siameses parecen tener mayor riesgo.
    • Otras enfermedades: El hipertiroidismo, la pancreatitis y el uso de ciertos medicamentos (como corticoides) pueden desencadenar diabetes en animales predispuestos.

    ¿Cómo prevenirla?

    • Control del peso: Mantén a tu mascota en un peso corporal ideal. Consulta con tu veterinario el plan de alimentación y ejercicio adecuado.
    • Nutrición balanceada: En gatos, las dietas bajas en carbohidratos y altas en proteínas de buena calidad son las más recomendadas para prevenir y manejar la diabetes.
    • Ejercicio regular: El juego diario y el enriquecimiento ambiental ayudan a mantener un metabolismo saludable.
    • Chequeos veterinarios anuales: Especialmente en mascotas mayores de 7 años, un examen de sangre y orina de rutina puede detectar hiperglucemias leves (prediabetes) antes de que aparezcan los síntomas.

    Diagnóstico y manejo inicial

    Si observas alguno de los signos de alerta, el primer paso es acudir al veterinario. El diagnóstico se confirma mediante la medición de glucosa en sangre y la presencia de glucosa en orina. Es importante tener en cuenta que los gatos son muy propensos a la hiperglucemia por estrés durante la consulta, por lo que a veces se requieren pruebas adicionales (como la fructosamina) para diferenciar una diabetes real de un pico de estrés.

    El tratamiento de la diabetes no complicada se basa en tres pilares fundamentales:

    • Insulinoterapia: La mayoría de los perros y gatos diabéticos requieren inyecciones de insulina dos veces al día. Aunque suene intimidante, con la guía de tu veterinario y un poco de práctica, la aplicación se vuelve una rutina sencilla.
    • Dieta específica: La alimentación es crucial. En perros, se recomiendan dietas altas en fibra soluble y carbohidratos complejos. En gatos, las dietas bajas en carbohidratos (idealmente enlatadas o húmedas) son la primera opción, ya que ayudan a controlar la glucosa y favorecen la remisión.
    • Monitoreo en casa: Llevar un registro del apetito, la sed, la micción y el peso de tu mascota es esencial. Algunos tutores aprenden a medir la glucosa en sangre en casa con un glucómetro, lo que permite ajustes precisos de la dosis de insulina y reduce el estrés de las visitas al veterinario.

    Complicaciones y cuándo acudir de urgencia

    La diabetes mal controlada puede llevar a complicaciones graves como la cetoacidosis diabética o el síndrome hiperglucémico hiperosmolar. Ambas son emergencias potencialmente mortales. Los signos de alarma que requieren atención veterinaria inmediata incluyen:

    • Vómitos o diarrea persistentes.
    • Pérdida total del apetito (anorexia).
    • Respiración rápida o dificultosa.
    • Debilidad extrema, letargo o colapso.
    • Olor afrutado o a acetona en el aliento.
    • Convulsiones o desorientación.

    Además, es fundamental evitar la hipoglucemia (bajón de azúcar) causada por un exceso de insulina, una comida omitida o ejercicio excesivo. Los síntomas incluyen debilidad, temblores, tambaleo, desorientación y, en casos severos, convulsiones. Si sospechas de hipoglucemia, frota miel o jarabe de maíz en las encías de tu mascota y acude al veterinario de inmediato.

    ¿Es posible la remisión? El caso especial del gato

    Una de las metas más gratificantes en el tratamiento de la diabetes felina es la remisión. Se estima que entre el 30% y el 80% de los gatos con diabetes tipo 2 pueden alcanzar este estado si se logra un control glucémico estricto desde el principio, combinado con una dieta baja en carbohidratos y pérdida de peso. La remisión significa que el gato mantiene niveles normales de glucosa sin necesidad de insulina, aunque puede requerir una dieta especial de por vida.

    El factor más importante para lograr la remisión es la detección temprana y el inicio inmediato del tratamiento con insulina.

  • Cuidado De Gatos Esterilizados: todo lo que debes saber

    Cuidado De Gatos Esterilizados: todo lo que debes saber

    La esterilización es una de las decisiones más responsables que puedes tomar como dueño de un gato. No solo ayuda a controlar la sobrepoblación felina, sino que también previene enfermedades graves y comportamientos no deseados. Sin embargo, una vez que tu compañero ha sido intervenido, su cuerpo y sus necesidades cambian. En Animal y Vet, sabemos que quieres darle lo mejor a tu minino, por eso hemos preparado esta guía completa sobre el cuidado de gatos esterilizados. Aquí encontrarás todo lo que debes saber para que tu felino disfrute de una vida larga, saludable y feliz después de la cirugía.

    ¿Qué cambia en un gato después de la esterilización?

    Es normal que te preguntes si tu gato será el mismo después de la operación. La respuesta es que sí, seguirá siendo el mismo ser cariñoso y juguetón, pero con algunos cambios hormonales y metabólicos que debes conocer para ajustar sus cuidados.

    Cambios hormonales y metabólicos

    Al retirar los órganos reproductores (ovarios y útero en hembras, testículos en machos), se detiene la producción de hormonas sexuales. Esto tiene un efecto directo en su metabolismo: el gasto energético basal disminuye hasta en un 30%. Esto significa que tu gato necesitará menos calorías para mantener su peso ideal. Si sigues alimentándolo con la misma cantidad de comida que antes, es muy probable que empiece a subir de peso.

    Cambios en el comportamiento

    La esterilización reduce o elimina conductas impulsadas por las hormonas, como el maullido constante en las hembras en celo, la marcación con orina en los machos, la agresividad y el deseo de escapar para buscar pareja. Esto hace que tu gato sea más tranquilo, hogareño y afectuoso. Sin embargo, un gato más relajado también puede volverse más sedentario, lo que, combinado con el metabolismo más lento, aumenta el riesgo de obesidad si no se toman medidas.

    Alimentación para gatos esterilizados: la clave para un peso saludable

    La nutrición es el pilar fundamental en el cuidado de un gato esterilizado. No se trata solo de darle menos comida, sino de ofrecerle una alimentación balanceada y específica para sus nuevas necesidades.

    ¿Comida especial para gatos esterilizados?

    Existen alimentos formulados especialmente para gatos esterilizados. Estos suelen tener un menor contenido calórico y de grasas, pero mantienen un alto nivel de proteína de calidad para preservar la masa muscular. Además, contienen niveles controlados de minerales para prevenir problemas urinarios, que son más comunes en estos gatos. Te recomendamos consultar con tu veterinario de confianza en Animal y Vet cuál es la mejor opción para tu minino, ya que cada gato es un mundo.

    Control de porciones y horarios

    No dejes la comida disponible todo el día (a libre disposición) si notas que tu gato tiende a comer en exceso. Es mejor establecer horarios fijos de alimentación (2 o 3 raciones al día) y medir la cantidad exacta según el peso ideal que te indique el veterinario. Una báscula de cocina puede ser tu mejor aliada para ser preciso.

    Premios y snacks con cabeza

    Los snacks no deben superar el 10% de las calorías diarias. Opta por premios bajos en calorías o incluso por opciones naturales como pequeños trozos de pollo cocido sin sal o zanahoria. Recuerda que un “poquito” de más cada día se convierte en kilos de más a largo plazo.

    Ejercicio y enriquecimiento ambiental: combatir el sedentarismo

    Un gato esterilizado tiende a ser más tranquilo, pero eso no significa que deba volverse un “sofá potato”. El ejercicio diario es vital para mantener su peso, su salud articular y su bienestar mental.

    Juegos interactivos

    Dedica al menos 15-20 minutos al día a jugar con tu gato. Usa varitas con plumas, punteros láser (nunca apuntes directamente a sus ojos), pelotas o juguetes que imiten a una presa. El juego no solo lo ejercita, sino que fortalece el vínculo entre ustedes.

    Enriquecimiento ambiental en casa

    Un gato aburrido es un gato que come por ansiedad. Para evitarlo, crea un entorno estimulante:

    • Rascadores y estantes: Permítele trepar y afilar sus uñas. Esto satisface su instinto natural y lo mantiene activo.
    • Juguetes dispensadores de comida: Son ideales para que “trabaje” por su alimento, lo que lo mantiene entretenido y quema calorías.
    • Escondites y túneles: Los gatos aman sentirse seguros. Una caja de cartón o un túnel de tela pueden ser su lugar favorito para explorar.
    • Ventanas seguras: Si es posible, coloca una cama o hamaca cerca de una ventana para que pueda observar el exterior. Es su “televisión felina”.

    Salud urinaria: una prioridad en gatos esterilizados

    Los gatos esterilizados, especialmente los machos, tienen un mayor riesgo de desarrollar problemas del tracto urinario inferior, como cristales en la orina, infecciones o la temida obstrucción uretral. La buena noticia es que puedes prevenirlo en gran medida.

    Hidratación: el mejor aliado

    Un gato bien hidratado tiene una orina más diluida, lo que dificulta la formación de cristales. Muchos gatos no beben suficiente agua. Para fomentarlo:

    • Fuentes de agua: A los gatos les atrae el agua en movimiento. Una fuente puede aumentar su consumo de agua hasta en un 50%.
    • Múltiples bebederos: Coloca recipientes de agua en diferentes lugares de la casa, lejos de su arenero y su comida.
    • Alimentación húmeda: Incorpora comida húmeda (latas o sobres) en su dieta. Tiene un alto contenido de agua y es excelente para su salud urinaria.

    Señales de alerta en el arenero

    Vigila a tu gato cuando use su arenero. Si notas alguno de estos signos, acude al veterinario de inmediato:

    • Va con frecuencia pero orina solo gotas.
    • Se esfuerza o maúlla al orinar.
    • Orina fuera del arenero, en superficies frías como el baño o el piso de la cocina.
    • Presencia de sangre en la orina.
    • Se lame excesivamente los genitales.

    Cuidados postoperatorios inmediatos: las primeras 48 horas

    El cuidado justo después de la cirugía es crucial para una recuperación sin complicaciones. En Animal y Vet te daremos todas las indicaciones, pero aquí tienes un resumen de lo más importante.

    El collar isabelino o el body postquirúrgico

    Es fundamental evitar que tu gato se lama la herida. La humedad y las bacterias de su lengua pueden infectar la incisión. Usa el collar isabelino (el “cono”) o un body postquirúrgico especial para gatos durante al menos 7-10 días, o hasta que el veterinario indique lo contrario. Al principio puede parecer incómodo, pero tu gato se adaptará rápidamente.

    Reposo y ambiente tranquilo

    Prepara un lugar cómodo, cálido y silencioso para que se recupere. Evita que salte a muebles altos o que juegue bruscamente durante la primera semana. Si tienes otros animales, mantenlos separados al principio para evitar que molesten la herida.

    Revisión de la herida

    Revisa la incisión dos veces al día. Debe verse limpia, seca y sin enrojecimiento excesivo. Es normal que haya un poco de hinchazón leve. Si notas secreción amarillenta o verdosa, mal olor, sangrado abundante o si la herida se abre, contacta a tu veterinario de inmediato.

    ¿Cuándo acudir al veterinario después de la esterilización?

    Además de las revisiones postoperatorias programadas, debes estar atento a cualquier señal de que algo no anda bien. No dudes en consultar a tu veterinario si observas:

    • Tu gato no come ni bebe agua en las primeras 24 horas.
    • Vómitos o diarrea persistentes.
    • Letargo extremo: no se levanta ni reacciona a estímulos.
    • Dificultad para respirar.
    • Signos de dolor intenso (maullidos constantes, agresividad al tacto, postura encorvada).
    • Fiebre (puedes sentir sus orejas y patas más calientes de lo normal).
    • Cualquier cambio en la herida como los mencionados anteriormente.

    Recuerda que en Animal y Vet estamos para acompañarte en cada etapa de la vida de tu mascota. Si tienes dudas, por más pequeñas que sean, siempre es